miércoles 26 de marzo de 2008

Dar la cara

Hace tiempo que ni escribo. Mucho laburo, muchos parientes ya grandes que van requiriendo más atención. Mucha actividad que no deja tiempo para escribir (siempre fui devoto de aquello de que "el que sabe hace, y el que no escribe", aunque la edad va matizando las afirmaciones tajantes si sabemos aprender).

Y hablando de saber aprender, qué gran aprendizaje venimos haciendo estos tiempos. En todos los sentidos, en todas las direcciones. ¡Volvió el cacerolazo! Al respecto, alguien en otro blog citaba al viejo barbudo carlitos cuando decía:
"Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal, se producen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa".

Carlitos Marx en "El 18 Brumario de Luis Bonaparte"

En cuanto a qué pienso al respecto, hago mía su opinión.
Hace tiempo que no la cito, pero sigue valiendo la pena porque dice cosas como:

A pesar del arrebato con el que estas líneas están siendo escritas, hay al menos un par de cosas claras. Quien votó a Cristina Kirchner se presume que votó algo parecido a lo que pasa. Medidas que redistribuyan riqueza. ¿Por qué hasta ahora no se tomaron medidas como éstas? Porque medidas como éstas no son gratis. Porque la riqueza no se suelta. Porque no hay lógica ni ideología capaces de arrancarle a un sector privilegiado algo de lo que tiene. Porque a la redistribución de la riqueza hay que acompañarla y sostenerla y defenderla de la reacción que provoca. Porque para acompañar un proceso de redistribución de recursos y de asignación de torta hay que hablar claro, tener coraje y poner el cuerpo y la cabeza a favor de ese cambio. Porque es más fácil, desde un progresismo previsible, rancio y fofo, seguir boludeando con el bótox o las carteras de la Presidenta.

Hoy hay miles de personas en las calles con pancartitas que dicen “Yo estoy con el campo”, sin que eso signifique otra cosa que estar en contra de este gobierno y de las medidas que pueden rozarles las ganancias. Así ha sido siempre. Siempre han estado a favor de quien les done favores y en contra de quien se los recorte. No los mueve nada más que el bolsillo. No hay otra ideología que el bolsillo, aunque usen alpargatas y salgan de padrinos del hijo de un peón.

Yo agregaría: y no hay que dejarlos solitos, pobres. Hay que ir por la renta minera y pesquera también. Eso es más bochornoso todavía que lo de los terratenientes que, mal que le pese a Lilita, no existen pero, como la brujas, que los hay los hay...

Apdeit: De un blog groso, parte de su último post intitulado Corporativos, facciosos y golpistas:
Se ha comenzado a enhebrar un relato enternecedor de “grandes y chicos”. De este modo, la sustancia de la protesta remite a los “pequeños productores”, a quienes “más afectan las retenciones”.

Buzzi, de la Federación Agraria, emblematiza el patetismo hipócrita que contiene esa narrativa: pasó del FreNaPo (Frente Nacional contra la Pobreza) a sentarse a la mesa y compartir foto con Luciano Miguens, los Carbap y Coninagros.

Ahora comienzan a reconocer que los “chicos” están en el medio de una compleja trama de intereses y poderes desiguales. ¡“El campo” ya no es “el campo”! Están los “grandes”, los proveedores de insumos agroquímicos de uso difundido, los fabricantes de maquinaria agrícola, los frigoríficos, los consignatarios, los acopiadores, las cerealeras, los grandes exportadores, el alza de los arrendamientos motorizada por los pooles de siembra. ¡Vaya si no hay complejidad!

¿Cuál, pues, es la solución propuesta ante tamaña distribución del poder al interior del conjunto agropecuario? “No a las retenciones”, laizzes faire. Y para ello, solicitan, reclaman, exigen, que el resto de los actores acompañen en fraterna unidad el reclamo y las medidas de lucha.