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Autor anónimo (*)

Antes que Roland Barthes defendiera la idea de hacer anónimo al autor, de divorciarlo de su texto, Tuñón cumplió, acaso sin proponérselo, con la consigna barthesiana. A modo de homenaje a Aída Lafuente, una mujer que murió peleando hasta el final, el poeta escribió La libertaria . Tiempo después, cuando visitó España durante un congreso de escritores, en un festival folklórico escuchó cómo cantaban su poema, al que habían musicalizado. Todos repetían sus versos, “estaba toda manchada de sangre... estaba toda manchada de cielo”, y Tuñón quiso decir: “El autor soy yo”. Pero no lo hizo. Se acercó al escenario y preguntó: “¿De quiénes son esos versos?”. Para su asombro le respondieron: “Anónimo, de autor anónimo”. Tenía 32 años y ya era autor anónimo, universal. En El poeta murió al amanecer (incluido en Canciones del tercer frente), Tuñón, que murió en 1974, anticipó cómo quería ser recordado: “Fue un poeta completo de su vida y su obra. Escribió versos casi celestes, casi mágicos, de inv...

Mirando atrás: Nos siguen pegando abajo.

Con el correr de los días, el tipo y ella fueron encontrando un protocolo medianamente aceptable: hasta aproximadamente cinco metros, ni siquiera se miraban. A partir de esa distancia, no dejaban de mirarse. Por supuesto, no lograban hablarse. A duras penas cambiaban un hola lanzado a todos y a nadie y algún que otro monosílabo -si era inevitable y siempre que hubiera al menos otra persona presente-. Durante los viajes se seguían rastreando, mientras alternativamente hacían como que charlaban con alguien, como que leían, como que dormían, o como que miraban el paisaje. En el viaje de ida, el tipo había encontado un asiento bastante adelante, al lado de una rubiecita cuya principal virtud consistía en estar dormida ya cuando el tipo subía y dormir todo el viaje. Eso le ahorraba al tipo la incomodidad de la charla mientras tenía la cabeza en otra parte. De todos modos, cada mañana podía ver la cabeza pelirroja estirarse para verificar si subía. En el viaje de vuelta, el tipo descubrió qu...

Queda prohibido

Queda prohibido llorar sin aprender, levantarte un día sin saber que hacer, tener miedo a tus recuerdos. Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños. Queda prohibido no demostrar tu amor, hacer que alguien pague tus deudas y mal humor. Queda prohibido dejar a tus amigos, no intentar comprender lo que vivieron juntos, llamarles solo cuando los necesitas. Queda prohibido no ser tú ante la gente, fingir ante las personas que no te importan, hacerte el gracioso con tal de que te recuerden, olvidar a toda la gente que te quiere. Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo, no creer en Dios y hacer tu destino, tener miedo a la vida y a sus compromisos, no vivir cada DIA como si fuera un ultimo suspiro. Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte, olvidar sus ojos, su risa, todo, porque sus caminos han dejado de abrazarse, olvidar su pasado y pagarlo con su presente. Queda prohibido no...

Nunca más

Tres poemas. Eso, nomás. Por qué cantamos M. Benedetti y A. Favero Si cada hora vino con su muerte, si el tiempo era una cueva de ladrones, los aires ya no son tan buenos aires, la vida nada más que un blanco móvil y usted preguntará por qué cantamos... Si los nuestros quedaron sin abrazo, la patria casi muerta de tristeza, y el corazón del hombre se hizo añicos antes de que estallara la vergüenza Usted preguntará por qué cantamos... Cantamos porque el río está sonando, y cuando el río suena suena el río. Cantamos porque el cruel no tiene nombre y en cambio tiene nombre su destino. Cantamos porque el niño y porque todo y porque algún futuro y porque el pueblo. Cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos. Si fuimos lejos como un horizonte, si aquí quedaron árboles y cielo, si cada noche siempre era una ausencia y cada despertar un desencuentro Usted preguntará por qué cantamos... Cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la Vida y porque ...

Ella no leyó la descripción

El tipo se tomó el bondi como todos los días, pero en horario inusual. Esa línea cuenta con unas cuántas unidades de las que en el fondo tienen dos asientos, el motor y la puerta de descenso. Junto al anteúltimo asiento de a uno hay un pasamano vertical de piso a techo, donde al tipo le gusta ubicarse porque levanta el brazo y sostiene la mochilita. Cuestión que el tipo se va al dofón y se para ahí, colgado en uno de sus pensamientos recurrentes y delirantes de los últimos días. El bondi para en Puán y Pedro Goyena, esquina por la que pulula una variopinta fauna. Sube minita (entre veintipico y treintipico, el tipo perdió la habilidad de calcular edades femeninas...), jogging azul de esos que en la época de joven del tipo se usaban para ir a gimnasia. Ojos celestes claros, un metro cincuenta, pelo castaño oscuro recogido en un rodete descuidado. Ni linda ni fea... Va derechito hacia el mismo lugar y se para al lado del tipo, agarrándose del dichoso pasamanos vertical. El bondi arranca...

Yo, consumidor

Vengo piloteando cierta recarga de laburo, combinada con pensamientos delirantes que no permiten hilvanar una redacción decente y presentable (me sale decente o presentable, las dos cosas no. Lo lamento...). Menos mal que existe ella , que escribe cosas inteligentes para que yo los mande a leerla...

Clase de español(*)

Una profesora yanqui de español le explicaba a su clase que, a diferencia del inglés, en español los sustantivos tienen género masculino o femenino. "House", por ejemplo, es femenino: "la casa". "Pencil", por otro lado, es masculino: "el lápiz". Un estudiante preguntó: "¿what gender is computer?". En lugar de darles la respuesta, la profesora dividió la clase en dos grupos, masculino y femenino, y les pidió que decidieran por sí mismos si el sustantivo debía ser masculino o femenino y que dieran tres razones para su decisión. El grupo de los muchachos decidió que "computer" debía ser definitivamente de género femenino ("la computadora"), porque: Nadie más que su creador puede comprender su lógica interna. Hasta el error más pequeño queda almacenado en la memoria a largo plazo para poder recuperarlo más tarde. En cuanto te comprometés con una, te encontrás gastando la mitad de tu sueldo en accesorios para ella. E...