jueves, 21 de julio de 2005

Etiamsi omnes, ego non

Celebramos nuestra amistad cada minuto de nuestras vidas. Como amigos, entre quienes nos conocían -nos quisieran más o menos- fuimos leyenda. Yo era su conciencia crítica y él la mía. Y aunque buena parte del tiempo no estuviéramos de acuerdo, era práctica común preguntarle a uno qué opinaba el otro de algo y que éste pudiera responder con exactitud. Era impensable que alguno de nosotros tomara una decisión sin la opinión del otro.
Fue un honor conocerlo. Y una suerte. Sin él, más de la mitad de lo que soy no sería...
No recuerdo la primera vez que lo ví. O probablemente sí, pero no la identifico como la primera. Andábamos por los 13 y todavía yo era más alto; él todavía no había pegado el estirón que lo llevaría a su metro noventa y su estampa de vikingo.
Sí recuerdo la última vez que lo ví. Su hermana me avisó que no estaba bien, en qué hospital estaba y que sería una buena idea ir a visitarlo. Por esas vueltas de la vida, hacía muchísimo que no nos veíamos. Se sorprendió al verme entrar. Preguntó qué hacía ahí.
A mí me sorprendió su estado. Casi calvo, semidesdentado, el cuerpo hinchado por la medicación, el soporte del suero y sus idas y venidas, similares a las de Tom Hanks en Filadelfia, el rostro gastado. El cáncer, inoperable.
Él a pesar de todo seguía siendo el mismo. Empecinado, cálido, agudo, pensador profundo, sensible, caprichoso por momentos. "Tracción a sangre", como le gustaba definirse.
Pasamos dos o tres horas charlando con él, su compañera, su hermana mayor, su hermana más chiquita que venía directamente del aeropuerto.
Uno o dos meses después, su compañera me llamó por teléfono.
"Quedate tranquilo, no vengas. Yo sé lo que él y vos pensaban de todo este asunto, de los velorios y los entierros. Pero es por la familia. No te hagas problema. Sí, sí. Si necesito algo te aviso".

Como corrector "oficial" de lo que escribía, guardo hace décadas algunos de sus poemas que más me gustaron. Vaya el más largo, porque sí:

Estoy acostado al lado de la música,
Daniel y Miguel dormitan
una mujer-niña bajo la lluvia
en sus tibios pensamientos,
me crucé algunas miradas con las gentes pasajeras,
leí una poesía de Walt Whitman,
escuché canciones de dulzura y
a media luz,
me sentí bien...

Cuando escriba un poema,... realmente
sin una sola mentira... corriendo
por un campo atado a un barrilete,
con todo el sol y el pasto
verde me llegue
hasta la cintura por lo menos,
cuanto tenga una sonrisa
tan grande,
bella,
plena,
libre, cuando
inaugure mi asombro
a cada instante,... cuando
tenga un guante grande,
muy, tan grande
que pueda
pegarle en la cara
a todas las tristezas y
la felicidad me someta déspota;
cuando aconglomere todo lo bueno,
seguro
pensaré en vos...

Ahora estoy bien, realmente y
(me es inevitable)
tu color está aquí;
sumo preguntas
e hipotéticas respuestas y
(me es inevitable)
TE IMAGINO contestando
las cosas que yo quiero...

Tu crisálida posibilidad
llegará por fin,
florecerá
tu ternura, tu belleza
emergerá
libertará
todos los duendes de tu almohada,
arribará
a tus convulsiones y
te sentirás
fresca y nueva de
jazmín rocío y limonero, de
21 de setiembre verde y categórico, de
sol cronológico y radiante, de
pequeñas miradas cachorritas vivas torpes y anhelantes.
Serás como América feroz maravillosa...
te sentirás
como recién bañada, al secarte
tersamente bella y pura...

Yo se que llegará,
tu nuevo nacimiento llegará, pero
si mezquinaste tu máxima posibilidad o
no estás esbozando una sonrisa;
no te lo reproches en ese maravilloso momento,
reprochátelo ahora y preguntate
si sos
una regadera o
una esponja,
si regás
compromiso o
complacencia,
si absorbés
lágrima sonrisa o
mezquindades,... preguntate
si tu corazón es
una promesa o
una registradora...

Cuando te sientas
como en domingo por la tarde,
y te preguntes qué es la vida,
sacate tu ropa hecha a la medida y
ponete paradita frente a tu espejo,
verás:
la belleza
subir por tu cintura,
la alegría
jugando con tu ombligo y dedo gordo,
el futuro de granero
esperando paciente en tu vientre,
las gorrionas intenciones
en tus ojos titilantes,
la elección de un camino
en tus pies,
un terrón de azúcar dentro de tus senos,
la transparente diafaneidad adolescente
en tu conjunto...,
oirás
un "Quiero amar al mundo"
en tu boca... y
si después de verte así,
tal cual
expropiada tu mentira,
descubrís
una lloviznita en tus ojos,
largate a llover nomás,
largate alegre, a chaparrones porque
me ha pasado a mí también,
con un poco de vergüenza lo confieso...

No me digas que
después de esas noches feroces,
después de la violencia cotidiana,
al momento de acostarte,
no te preguntaste y
luego convenciste que sí,
sí hay belleza;
solo que
a veces otras cosas parecen dominantes...

Hacé memoria,
acordate de tu día
más claro,
más puro,
más libre,
más feliz y
preguntate si no podés
repetirlo
cien veces por lo menos,
poniendo
algo de tu parte,
desurbanizando
tu mirada,
pensando
en todos para así pensar
en uno mismo,
impregnándote
de todos los colores
que son bandera de
los cofrades
que tienen buenas intenciones claras,
reproduciéndote
en la alegría que pretendas...

Claro,
vos preguntarás
qué puedo hacer,
mi vocación de vida
no encuentra la salida,
pero
al hacer la pregunta
empezaste a contestar...

Estoy preparando un asalto
(confidencialmente te lo cuento)
mirá,
nos vamos al zoológico y
le decimos al venado triste de la entrada:
- Señor Venado esto es un asalto - y
lo apuntamos con una llave, después
soltamos a todos los animales
para que vuelva la armonía
a reinar;
vení, podés
hacerme de "campana"...

Bueno pero ahora me siento bien, realmente,
Litto dice que quiere
comprender
el sentido de
la palabra y
que comprendan
además
el calor de
una mirada que
hay en él;
me siento bien,
realmente
cuando toda mi mente y mi piel sean
un estetoscopio veraz,
cuanto tenga tanto miedo que
me asuma
la humildad,
cada vez que me sienta libre,
seguro
pensaré en vos,
en un caballito de mar cabalga
esta afirmación...

Serás una crisálida o
un par de armónicas palabras,
en tu beso en la mejilla
estará la respuesta cuando
nos crucemos por la calle...

Me pregunto
dónde estarás en estos momentos,
¿cómo...? ¿En plenitud...?
Si te encuentras en
algún vacío
triste
perdida,
no te preguntes
cómo pudo ser o por qué,
preguntate
(es lo realmente importante)
preguntate
si has podido elegir.

Crisálida
21-3-1976

lunes, 18 de julio de 2005

Bueh, andá to sing to him to Gardel

Resulta que estaba con el fono en la mano, esperando que la AFIP me diera bola para hacer una consulta, así que para entretenerme entretanto, me puse a curiosear el ortivador -como dice una amiga-, a ver de dónde entraba la gente.
Como había uno que entró de Japón, quise ver de dónde había venido, y me encontré con este link.
Si cazan algo de inglés, se van a descostillar de risa.
Yo todavía no puedo parar de reirme...

lunes, 11 de julio de 2005

Consumiéndonos

"Yo antes escribía, ahora solamente puteo", le dijo alguien al tipo.
Otro por ahí se quejaba de que en su época oscura escribía mejor.
Después -o antes- el tipo leyó un cuentito bastante escabroso cuya lectura por el autor en giras de presentación, según el diario, había provocado vómitos y desmayos en el auditorio. La primera pregunta que al tipo le vino a la mente fue "¿quién necesita escribir cuentos así?".
El autor, en nota aparte del mismo diario, lo explica: "Mi objetivo era escribir un nuevo tipo de historia de terror, algo basado en el mundo común y corriente, sin monstruos sobrenaturales ni magia". Básicamente: dar una nueva vuelta de tuerca a la apuesta efectista.

El tipo se acordó de un reportaje a Joan Manuel Serrat en el que el cantautor se refería al deletéreo efecto de la industria musical sobre la música popular.
Decía Serrat que antiguamente los episodios, acontecimientos, leyendas, enseñanzas populares, eran recogidos en poemas y canciones que los juglares repetían de boca en boca.
Con el advenimiento de los soportes para el sonido, las obras más populares fueron llevadas al disco, la cinta, el cassete, etc., como forma de hacerlos perdurar y transmitirlos.
Pero las exigencias de la industria habían subvertido radicalmente esto: con el arte convertido en mercancía de consumo masivo, el objetivo de la industria no es preservar el acervo de las culturas populares y distribuirlo, sino vender cuanto pueda y obtener la máxima renta posible.
Ahora el autor compone y musicaliza para publicar una cantidad obligada de "arte" en períodos constreñidos por un contrato. A posteriori se convence al público de que eso que le quieren vender es lo bueno. Puede que lo sea, como puede que no.
El diccionario de la Real Academia define "arte" como:
  1. amb. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo.
  2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
No parece totalmente adecuado el vocablo "desinteresada": siempre hay un interés, aunque no sea material o económico.
Si lo que uno tiene para decir son puteadas, y bueno... ese es su interés: que sean.
Y si no hay nada para decir, y bueno...
En todo caso, uno se queda pensando que la línea pasa (o: debería pasar) entre el interés en decir lo que uno tiene para decir y el interés en decir lo que uno -o la editorial, o la discográfica, o la galería- piensa que los otros quieren que diga para que se lo "compren" y todos "ganen"...

Dice Eduardo Galeano: se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia. Para mí siempre ha sido fundamental la lección del maestro Juan Carlos Onetti, un gran escritor uruguayo muerto hace poco, que me guió los primeros pasos.
Siempre me decía: "Vos acordate aquello que decían los chinos (yo creo que los chinos no decían eso, pero el viejo se lo había inventado para darle prestigio a lo que decía); las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". Entonces cuando escribo me voy preguntando: ¿estas palabras son mejores que el silencio?, ¿merecen existir realmente?
Hago una versión, dos o tres, quince, veinte versiones, cada vez más cortas, más apretadas: edición corregida y disminuida.

sábado, 9 de julio de 2005

Presentes

  • Esther Ballestrino de Careaga
  • María Ponce de Bianco
  • Azucena Villaflor de De Vincenti

jueves, 7 de julio de 2005

Probando, probando, uno, dos, tres...

El tipo estaba ante su compu en el laburo, leyendo un paper en inglés sobre software testing (sí, el tipo miente que labura con sistemas, programación, y esas cosas...).
Absorto descubría cómo preparar diagramas de flujo de casos de prueba, usando casos de uso, bla.
No es cuestión de aburrir entrando en nerdismos...
De pronto, abajito a la derecha aparece la fichita azul esa tan bonita del Outlook que le muestra el título del mail que acaba de entrar.
El tipo lee con el rabillo del ojo "Pattern testing" (Testeo de patrones: una técnica de software) y se queda duro...
"Merde", piensa, "menos de quince minutos que estuve buscando en gugle y ya me empezó a caer spam sobre el tema...!"
Va y abre el mail, recien entonces presta atención y lee:

"Paternity testing. Take a paternity test: know for shure"
("Test de paternidad. Hágase un test de paternidad para saber con seguridad.")

El tipo no supo si reirse o preocuparse...

viernes, 1 de julio de 2005

Reflexión sobre Cromañón

Una excelente nota sobre el tema. He aquí algunos párrafos:

Así, diversos actores sociales, por acción o por omisión, contribuyeron durante el primer semestre de 2005 a apañar un estado de linchamiento permanente y un estrechamiento brutal de la conciencia colectiva, que sumerge las representaciones de la esfera pública en un estado de reducción y pobreza propios de las sociedades totalitarias y fascistas, en lo que concierne al episodio y a sus ramificaciones y consecuencias. Si estas ramificaciones totalitarias y fascistas no tienen un éxito más señalado es porque encarnan una política de derechas, orientada a poner en jaque a diversas líneas de la administración pública (a veces con alguna razón parcial en los fundamentos, enseguida desmentida por el curso de los acontecimientos mediatizados) y a los sectores democráticos y progresistas de la sociedad argentina que, como se sabe, están lejos de constituir una mayoría.
(...)
No hay aquí una estrategia conspirativa de un actor coherente y centralizado, sino una serie de concomitancias, convergencias, omisiones y negligencias. Se puede advertir que el tratamiento del desastre Cromañón asume una lógica en cierto modo similar a las condiciones en que se produjo el accidente (para usar por una vez el término que corresponde) y que, por la complejidad de la causalidad plural que lo produjo, vuelve de segundo orden –en términos de sensatez– la cuestión de la responsabilidad jurídica –sin por eso anularla, ni siquiera atenuarla–, pero sí la deja en un plano muy diferente de la agenda que sería de esperarse en una esfera pública democrática y en una sociedad en que imperara un grado mayor de sensatez colectiva.
(...)
De esta manera, en lugar de la constitución de una agenda constructiva, susceptible de aportar a procesos de consolidación de los vínculos intersubjetivos, entre nosotros aconteció otra cosa que, desde el punto de vista ético político, podría alcanzar similar gravedad a la del propio desastre de Cromañón. Las derechas mediáticas y políticas, lejos de propiciar el tono y la importancia que este acontecimiento, deberían haber adoptado en la esfera pública, lejos de resguardar y proteger el pudor del duelo de los familiares, lejos de todo ello, se dedicaron a exhibirlos, provocarlos, incentivar un festival de la ira, la venganza y el desgarro inconsolable.
(...)
En conclusión, una agenda política de resistencia sociocultural ha de establecer una tarea compatible con las verdaderas necesidades del colectivo social y, por lo tanto, con la apertura de debates abiertos y libres alrededor de dichas necesidades. Una tarea de difícil realización si a la vez no se ejercen prácticas críticas de desmontaje de las narrativas dominantes.