sábado, 13 de agosto de 2005

Disparos en las sombras

Hablando de hijos y otras yerbas por vaya a saber qué razón, hace un tiempo me acordé de este poema, en particular lo del arco... Hoy de pura casualidad, buscando otras cosas lo encontré.
Acá lo dejo, para solaz de los caminantes que se asomen a mi ventana:


LOS HIJOS

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.
Khalil Gibran

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