miércoles, 29 de diciembre de 2004

Deseos de fin de año

En este nuevo año...
...te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar no guardes rencores.

Deseo pues, que sea así, pero que si no es, sepas "ser" sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos y que, incluso malos e inconstantes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quién puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques a desesperar.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan.

Te deseo, de paso, que estés triste. No todo el año, sino apenas un día.
Pero en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y que la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario para ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a tí y digas: "Esto es mío" , sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que tengas una buena pareja mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasarte, no tengo nada que desearte.

Víctor Hugo

Sepan disculpar que apele a otro, pero recién vengo de un almuerzo de fin de año al que dudé en ir porque sabía que iba a volver como volví. No, la bebida no tuvo nada que ver...
(Y si, che, yo también puedo ser críptico a veces. Para que la diferencia sea más nítida, no...?)

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