domingo, 6 de marzo de 2005

Cosita linda

El tipo estaba en la "colimba". Era lo que se llama un soldado "viejo", es decir, de los que llevan cerca de un año y ya conocen la dinámica del asunto, así que a algunas cosas les dan pelota y a otras no.
El cabo primero lo había adoptado de terapeuta ad-honorem -rol que por alguna ignota razón demasiada gente le encaja desde los diez o doce años...- y le contaba su vida, sus historias familiares, sus mambos con la novia, etc., usándolo de hombre de consulta.
Ese lunes, el cabo primero llegó un tanto demacrado, como si hubiera descansado mal, nervioso, mal vestido y mal afeitado. Le contó al tipo que el sábado a la noche, con un grupete de camaradas de armas se habían ido a ese cabarute que el tipo no sabía bien si era en San Miguel, Palomar, o para el lado de Pilar o Tigre, vaya a saber. Lugar con buena onda, del que eran habitués varios de sus compinches de juerga.
Cuestión que cada uno hizo lo que pudo, y el cabo primero se apalabró a una minita que navegaba el lugar sin prisa y con buen lomo. Agrandado como alpargata mojada, el cabo primero garpó tragos, probablemente se hizo gárgaras de autobombo sobre su destacado papel en vaya a saber qué heroicas acciones -eran tiempos movidos, digamos...- y, finalmente, disfrutando de las miradas cómplices de sus compinches, abandonó el lugar con rumbo a algún sitio menos trajinado por terceros.
Todo iba bárbaro, chupón va chupón viene, hasta que el cabo primero metió mano, y encontró... una cosita linda que no debería haber estado ahí. Salió huyendo, probablemente después de golpear al travestido.
Al día siguiente, todo le cerró: la sonrisa cómplice de sus compañeros de parranda se debía, en realidad, a que todos conocían el secreto de la "potra" y lo gastaron a morir.
En fin: una tragedia, vea.
Pero la pregunta que en realidad el cabo primero le hizo al tipo, la que realmente lo dejó turulato durante más de tres meses, fue: "¿pero entonces, de qué es de lo que queda prendado uno...? Yo la toqué y se sentía bien, yo la olí y olía a ensueño, la besé y fue un beso maravilloso... ¿Quiere decir que uno se deja engañar por las apariencias? ¿O...?" y nunca terminó la última pregunta. No volvió a salir de noche durante más de tres meses.
Le hubiera venido bien consultar con un sicólogo, pero en esa época, consultar sicólogos era de putos.
Y con ese tema, el pobre cabo primero tenía más de una pregunta sin respuesta, parece...

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